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2017

Menos es más: vajillas anti-derroche

Colegio Montserrat

Cataluña

profesor o educador

Chiara Giorgetti

En un primer momento, identificamos 4 focos de acción: la pobreza, la contaminación, el derroche y los refugiados.

Por votación elegimos focalizarnos en la pobreza. Nos preocupaba el hecho de que muchas personas carecen de lo necesario para vivir, mientras nosotros vivimos en la abundancia y poseemos mucho más de lo que realmente necesitamos.

Por un lado, las personas que viven es situaciones de escasez. Por otro, los que tenemos más de lo necesario.

En un primer momento, las ideas giraban en torno a cómo hacer llegar a los más necesitados algo de lo que tenemos: la ropa que ya no nos sirve, los juguetes que no usamos, dinero, comida, etc. Había ideas como la de hacer un mercadillo, vender puntos de libro para recoger dinero y enviarlo a África, o recaudar juguetes y llevarlos a Cáritas. Pero el enfoque cambió cuando uno de los niños dijo: - Y si en lugar de dar lo que nos sobra, ¿hacemos que no nos sobren tantas cosas? En seguida nos acordamos de la cantidad de comida que cada día queda en nuestros platos y acaba en la basura. En concreto, pensamos en una situación que se había dado en la clase durante las últimas semanas. Cada día, después del recreo...¡la papelera aparecía llena de bocadillos! Nos dimos cuenta de que, para erradicar la pobreza, no basta con "dar a los que no tienen" sino que también hay que aprender a no malgastar y derrochar lo que tenemos. Así surgieron nuevas ideas: hacer un táper para guardar la comida que sobra en el comedor escolar y llevarla a casa para consumirla en la cena; hacer unos carteles que recuerden la importancia de no tirar comida; hacer unas vajillas con eslógans anti-derroche.

La idea más exitosa fue diseñar vajillas con frases anti-derroche. ¿Os imagináis beber de un vaso que te recuerda que en África hay niños que tienen que caminar 5Km para conseguir agua? Seguro que antes de dejar agua en el vaso nos lo pensaríamos 2 veces. Esta era la idea. Pero en seguida nos dimos cuenta de que era muy complicado hacer vajillas reales. ¿Cómo podíamos nosotros, niños y niñas de 8 años, hacerla realidad? ¡Eureka! Decidimos hacer un prototipo y elaborar un catálogo que luego enviaríamos a varias empresas. El catálogo incluiría diferentes modelos de platos, vasos, servilletas y salvamanteles.

Lo primero que hicimos fue organizarnos en grupos cooperativos. Después, tras hacer un boceto, cada grupo decoró su vajilla. Luego, sacamos una foto a cada modelo de vajilla y editamos el catálogo. Por último, escribimos entre todos una carta dirigida a diferentes empresas (Ikea, El Corte Inglés, etc), con el fin de transmitirles nuestra idea y animarles a colaborar.

Nuestro proyecto ha tenido dos resultados. Por un lado, algunas empresas contestaron a la carta felicitándonos por la idea y diciéndonos que lo tendrían en cuenta de cara a futuros proyectos. Por otro, a partir de esta experiencia nosotros mismos nos hicimos más conscientes de las consecuencias del derroche de comida, y eso hizo que desde ese día nadie más tirara su bocadillo a la papelera.

20-50

"Queridos alumnos, los felicito por la iniciativa y ojalá hubiera en el mundo más niños (y sobre todo adultos), que tuvieran vuestra motivación." Ara Divinis / "Apreciados alumnos del Colegio Montserrat, os queremos felicitar por vuestra sensibilidad, tan necesaria e importante, por vuestra propuesta tan considerada y por el ejercicio de conciencia. Os agradecemos mucho vuestra idea y estudiaremos como podemos ayudar también nosotros con nuestro granito de arena." Luesma & Vega

El reto principal fue buscar la manera de hacer viable la idea de hacer una vajilla. ¿Cómo podíamos niños y niñas de 8 años hacer realidad esta idea? La solución que encontramos fue diseñar prototipos y realizar un catálogo para enviarlo a empresas que se dedican a la producción de vajillas y mantelería.

0-7 Días

¿Sabéis que todo lo que a nosotros nos sobra (comida, ropa, juguetes...) es porque a otros les falta? Nosotros lo aprendimos en este proyecto. Está claro, ¡no podemos vivir con despilfarro! También aprendimos que si aprovechamos bien lo que tenemos podemos proteger nuestro entorno. Y también nos dimos cuenta de que podemos combatir la pobreza de muchas maneras...¿Un ejemplo? ¡No malgastando lo que tenemos!

Como siempre pasa cuando nos aventuramos en un proyecto de Design for Change, la implicación de los niños y su ilusión por cambiar el mundo a través de sus ideas, es lo que más valor da a la experiencia. En el caso de este proyecto destacamos además la profundidad de las reflexiones que alumnos de 8 años fueron capaces de hacer a raíz de lo vivido, y cómo esto les llevó a un cambio evidente en su conducta (dejaron de tirar bocadillos a la basura).

Una vez finalizado el proyecto, presentamos al resto de los alumnos de primaria de nuestro colegio el catálogo con los modelos de vajillas, explicando las razones que nos habían llevado a tomar esta decisión. También lo enviamos a los padres.

Más de 100

Nuestro proyecto ha finalizado, pero lo que queremos mantener en el tiempo es el compromiso de colaborar en la lucha contra la pobreza. ¿Cómo? Haciendo que nuestra idea de no tirar comida se transforme para nosotros en hábito.